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Posts Tagged ‘yes we can’

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¿Cómo se puede traducir Die hard a Jungla de cristal?  ¿O es mejor Star Wars por La guerra de las galaxias? Puede que el título sea algo secundario, pero hay tramos de las películas que sinceramente no tienen sentido alguno.  Cuando el Inspector McClain sale de Central Park y necesita una ambulancia para que le abra paso por las concurridas calles de New York dice en la versión en español: esto es como el rugby, necesitas un bloqueador que te vaya abriendo paso y boom, ensayo.  Para empezar, en el rugby un jugador no puede bloquear a oponentes mientras uno de su equipo lleva el balón, y si no fuese suficiente, McClain, por muy escoces que suene, es americano ¿No tiene más sentido pensar que football en ese contexto es fútbol americano y no rugby?

 

 

Obviamente, esto no cambia el sentido de la película, pequeñas erratas se pueden encontrar en cualquier film, al igual que en cualquiera de nosotros.  Pero: ¿Qué pasa cuando son significativas u omiten información?

 

 

Al inicio de la semana leía el blog de mi amigo Carlos una pequeña reseña sobre inteligencia colectiva, y aunque lo aborda de una manera bastante práctica, tocando el tema de la lucha contra el desconocimiento, cierto es que razón no le falta aunque se puede ampliar.  Con Internet podemos comparar precios de infinidad de artículos, facilitando la selección más acorde a nuestras necesidades, dejándonos acceder a más información que si sólo vamos al Carrefour por nuestra cuenta pidiendo consejo al encargado.  Pero ahí no queda la cosa, podemos ir más allá y conseguir información específica (muchas veces gratis aunque ello significará más anuncios) (y mientras más gratis más posibilidad de que sean de páginas porno) acerca de temas científicos, pero ¿Hasta que punto son fiables?  ¿Cómo podemos contrastar la información?

 

 

Hace unos meses tuve la suerte de dar con una TED talk de Steven Johnson con título Where good ideas come from.  Hacia el final explica como surge el GPS gracias a la inteligencia colectiva.  El 4 de Octubre de 1957 los rusos lanzan al espacio el Sputnik, el primer satélite hecho por el hombre, mientras que al otro lado del globo, en Maryland (US) William Guier y George Weiffenbach comentan el hecho.  De repente, se les ocurre escuchar la señal del artefacto, para lo que contaban con las instalaciones del laboratorio de física aplicada de la Universidad Johns Hopkins’s (nada que ver con Stephen Hopkins).  Empiezan a grabar los pi-pi-pi del satélite y pronto se dan cuenta que podrían localizarlo midiendo el tiempo que tarda en llegar la señal a la antena y demás principios físicos que, como sociólogo, he de admitir que no tengo ni idea.  Después de cuatro semanas, consiguen trazar perfectamente la ruta que sigue el satélite, conociendo sólo la ubicación del laboratorio y escuchando la señal que emitía.  Un par de semanas después su jefe les llama para proponerles una nueva idea: conocer una ubicación desconocida en la tierra sabiendo donde se encuentra el satélite en el espacio.  Aceptan la propuesta y después de estudiarla se dan cuenta que sería incluso más fácil, lo cual le vino como anillo al dedo a la marina americana, ya que necesitaban un dispositivo para localizar los submarinos desde los cuales podían lanzar misiles nucleares en caso de ser necesario.

 

 

Cierto es que aunque el primer uso que se hizo del GPS no sería el más deseado de cualquier invento, muchos proyectos científicos que han cambiado nuestras vidas han venido motivados por causas parecidas, ejemplo: Internet.

 

 

¿Qué tiene que ver esto con estar Lost in Translation?  Después de escuchar este relato, acudí a la Wikipedia para ver si era verdad (o al menos si decían algo de su veracidad).  Por lo general suele confirmar este tipo de historias, pero al acudir al artículo me lleve una gran decepción, puesto que sólo mencionaba a la armada estadounidense como la responsable de dicho invento.  O sea, que o nuestro amigo Steven mentía o la Wikipedia, fuente de todo el conocimiento actual, resultaba ser una farsante.  Sin embargo, cometí el error de leerlo en el idioma menos indicado, ya que en la versión en inglés sí que confirma este relato tan inspirador, aportando aparte un artículo externo sobre ello.  Es curioso como depende de en que idioma leamos, podremos obtener cierta información o no, al igual que depende de en que idioma veamos una película McClain hablará de rugby o de fútbol americano.

 

 

Aunque al empezar a jugar fútbol americano si me sulfuraba al ser confundido con un jugador de rugby (y estoy seguro que a uno de rugby le pasará lo mismo al ser confundido con uno de fútbol americano), luego me di cuenta que no es posible que todos, por defecto, se confundan entre deportes, a menos que haya un problema subyacente.  Con el tiempo cayeron en mis manos todos los ejemplos de ello, desde disfraces de jugador de rugby (que en los detalles dice que es de fútbol americano) hasta libros científicos.  Durante la carrera hice varios trabajos sobre sociología del deporte y uno de mis libros de referencia fue Historia cultural del deporte, por Richard Mandel.  En una de sus ediciones en español trataba al deporte de Joe Namath como “rugby americano”, no siendo culpable el pobre escritor que seguro poca culpa tiene de que la editorial haga esto.   Para quien no sepa las diferencias entre uno y otro sería más o menos comparable con decir que el tenis, el bádminton y el ping-pong son lo mismo…

 

 

Por supuesto, existen esas adaptaciones de lo americano a España como la que quiso hacer la Plataforma de apoyo a Zapatero con aquel mítico vídeo ya olvidado de la ceja, el cual, coincidencialmente salió menos de una semana después de aquella maravillosa pieza audiovisual de varios artistas americanos para apoyar al entonces candidato Barack Obama.  Adaptación o inspiración no se sabe, pero copia seguro que no, quién vería a más de uno de los que participaron en aquella campaña al final del mandato del presidente socialista…  Lo cierto es que hay que quitarse el sombrero ante ellos, al final de cuenta consiguieron que en contexto de crisis (aunque no admitida) Zapatero fuese reelegido, todo gracias a una gran campaña de imagen, posiblemente inspirada en aquel famoso discurso: Yes, we can.  De nuevo, otro caso de inteligencia colectiva ampliada y adaptada (traducida) a otro ámbito completamente distinto.

 

 

-Papá, papá ¿Qué significa esto?

-Búscalo en el diccionario, sino nunca lo aprenderás.

 

 

 

Hasta el domingo, último post si es cierto que acaba el mundo en 21…

@Vik_Vang

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