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Archive for December, 2012

Avion 12 (1)

De la generación “ni-ni” a la generación Bye-bye.

 

 

A la vuelta de Alemania me sorprendió no encontrar a ninguno de esos viejos amigos que siempre veía a la salida de cada bar y decían: venga, vente con nosotros que vamos a… ¿Quién nos iba a decir que ese “a…” desembocaría en Alemania, Francia, Bélgica en un par de años?  Todas esas caras conocidas de hace años que se habían diluido con los años han vuelto estos días, y por desgracia sólo estos dias.  Si no fuese suficiente, hace un par de días mi hermano nos comunicó el nacimiento de su hijo (que llegó antes que su nombre) y que por desgracia por fortuna nació en Canadá y aun no le hemos podido ver más que por Skype, así que de momento sólo soy su Tío cibernético (nuevo modelo de familia aun no reconocido).

 

 

Antes del 2008 nos comentaba un profesor sobre la nueva ola de movimientos migratorios protagonizada por jóvenes con alta formación académica y que salían en búsqueda de un futuro.  Muchos hicimos muecas de sorpresa y de rechazo a tal idea, básicamente porque lo que habíamos estudiado de la materia no contemplaba dicho movimiento migratorio, y posiblemente aun no se quiera contemplar.  Pasados unos años se nota claramente que ese goteo constante ha dejado el vaso medio vacío y sin perspectivas de mejora (al menos para el vaso).   Sin embargo, ahora no existen términos como “indianos”, los que iban a las indias para hacerse ricos y volver a España a invertir ese dinero como  José Rivera, fundador de lo que luego se conocería como  Hijos de Rivera, S.A. entre otros.  Gente que veía la situación local como un problema externo y que veía en la emigración una posibilidad de ayudar a los suyos en un futuro no muy lejano.  La situación actual no tiene nada que ver con las historias de nuestras generaciones predecesoras,  marcadas por un sistema social, en muchos casos, casi igual que el feudalismo de hace cientos de años.  Tampoco estamos viviendo o acabando de salir de una Guerra Civil que destruyese todo lo que había y dejase un régimen dictatorial, represivo, de caciquísmo y autarquía. No, nosotros vivimos en una sociedad marcada por todo lo opuesto al pasado  un pasado del cual no hemos querido terminar de salir, al intentar adaptar todo lo que nos llevó a la guerra y crisis cíclicas que siempre afectarían a los mismos, en vez de cortar de raiz.  Criticar una realeza desfasada pero aspirar a comportarse igual que ellos, hacer caso a políticos (de profesión empresarios) que pretenden dividir un territorio multicultural utilizando como arma arrojadiza lengua y cultura en vez de atrevernos a viajar por el por el puro placer de conocernos.

 

 

Siempre se habla de la emigración como algo perjudicial para el individuo, sin ver que posiblemente sea más negativo no moverse.  Lo que no se plantea es lo perjudicial que es tener a una generación formada escapando de un país que le solía dar todo, para preferir ser explotados en otras naciones hambrientas por ahorrase la incubación de tanto talento.  Para muchos, no todo en otros países está mejor que aquí, pero aun así vale la pena irse ¿Por qué?  Primero puede ser porque aun estando titulados en España, se ve que las preguntas a las que nos han enseñado a responder, no valen de nada en el mundo globalizado actual y aun valen menos si estás en otro país… Estamos aprendiendo a encontrar respuestas a preguntas que nosotros mismos hemos sido forzados a plantearos.  Segundo, nos hemos olvidado ejemplos como el de Paco el Pocero, que de la nada levantó su imperio (no como Marisco Recio, sino de verdad) y que no necesito que le metiesen en la cabeza el sueño de ser funcionario para darse la buena vida, eso sí,  cuando se la ganó fue a base de trabajo e intuición para los negocios.  Puede que no sea un personaje ejemplar en su totalidad, pero sí en ciertas acciones de superación.  En detrimento, fuimos educados en ver al funcionario como el colofón de una carrera intelectual para la cual no hacía falta pensar en investigar, sino chapar y chapar.  Viendo que dichas promesas de una vida próspera motivada por el estudio se fue derrumbando al ver como un albañil cobraba más que un contable y que para llegar a algo en una empresa había que pasar por años de becario antes de pintar algo.

 

 

Un día escuché algo como: si siembras odio verás crecer guerra.  En este caso era más como: si siembras sueños vacíos verás crecer decepción.  Esa decepción fue la planta que dio como fruto a esa generación llamada por los políticos como “ni-ni”, término frívolo que intenta antropomorfizar la culpabilidad de quienes tuvieron en las manos la posibilidad de hacer cambios y decidieron seguir con lo establecido que ya había enviado al exilio a dos generaciones previamente.  Si riegas esas mentes jóvenes con las esperanzas de darles un trabajo mejor que el de sus padres, no puedes esperar hacer recortes por doquier como solución de la desilusión colectiva.  Obviamente el problema es mayor que esto, pero será mayor si quien esta formado y motivado para solucionarlo se va a trabajar a Bremen o a  Heidelberg porque ahí si que saben reconocer el talento.  Mientras la crisis siga encubriendo la solución del futuro, toda medida tomada seguirá siendo sólo un calmante a una patología cuyo remedio queda opacado por la necesidad de aliviar ese dolor de inmediato, sin pensar en los efectos secundarios. 

 

 

Pero, ¿Qué pasará con los aventurados que hemos decidido volver/quedarnos?  ¿Podremos ayudar a arreglarlo? ¿Estaremos más años de becarios esperando que la generación del Baby-Boom termine de jubilarse para entonces dedicar el 100% de nuestro sueldo a mantener sus pensiones por las que tan duro trabajaron durante 40 años?  Organismos internacionales predicen que en 2060 China e India serán las primeras potencias mundiales básicamente porque contarán con la población más joven del mundo, mientras que Europa y USA se sumirá en una recesión al tener que mantener tantos mayores con tan pocos jóvenes.  ¿Vale la pena dejar ir a los pocos que ya hay?

 

 

-Papá, papá, ¿Física tiene salidas?

– Sí hijo, 3: por tierra, mar y aire.

Feliz año nuevo a todos, ya veremos como el 2013 será mucho mejor

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¿Cuántas veces podrá acabarse el mundo antes de que realmente se acabe? Parece que cada década será la última, curiosamente siempre lo dice Nostradamus (o mas bien NosTragamos).

 

 

 

Temas como el Apocalipsis, de los cuales Jesucristo nunca habló, han sido una de las piedras angulares de la sociedad occidental.  Ese miedo a la represalia ha sido el motor del comportamiento social humano, motivándonos a mantener unas pautas “adecuadas”, acordes a los principios culturales.  No es de extrañarse que necesitemos una pequeña amenaza para comportarnos de una manera cívica, puesto que sin ellas haríamos Dios sabe qué…  En otras palabras, decirle a alguien: “quien se porte mal morirá y todos con él2.  Suele resultar más efectivo que: “por el bien de todos, por favor no hagas eso”.

 

 

Claro que habrá final, pero resulta curioso que cada pocos años vaya a haber un Armageddon.  Tanto la primera como las segunda Guerra Mundial supusieron un referente moderno en el tema, en especial teniendo en cuenta que después de la ascensión de Hitler al poder, parecía que hubiese llegado el principio del fin del mundo, el Anticristo.  También se dijo algo del tema al constituirse el estado de Israel, o cuando la Guerra Fría (no la de los osos polares contra los pingüinos) y la crisis nuclear, esa bonita época en la que se preparaba a los niños para protegerse de un ataque nuclear, curioso proviniendo del único país que ha utilizado este tipo de armamento sobre otra población civil.  Por ello al final de la década de los cuarenta, un grupo de científicos que participaron en el proyecto Manhattan crearon el Doomsday Clock (foto), un reloj que marcaba cuanto faltaba para el fin del mundo.  Aunque tenían unos objetivos bastante correctos (hacer conocer riesgo globales que podrían desencadenar catástrofes), vuelve a utilizar el miedo como mecanismo de concienciación colectiva.  Obviamente todo sigue con el Y2K y por supuesto, los mayas.  En la mitad de estas posibles catástrofes mundiales siempre aparecía Nostradamus, a quien parece que citar siempre funciona…  Eso sí, estas “profecías” pueden ser aplicables a guerras, hambrunas, tecnología, corrimiento de los polos, radiaciones solares, etc…  Pero tranquilos, luego se hablará de que Newton identificaba el fin del mundo en 2060… y como el fue físico puede que tenga mas criterio.

 

 

Es curioso que un gran canal de documentales como National Geographic saque ahora programas sobre la falsedad de esta profecía, cuando ellos mismos hace un par de años dedicaron una semana entera a Nostradamus, los mayas y el fin del mundo.  En uno de esos documentales, se desplazaron a México a preguntarle a los indígenas autóctonos que pensaban sobre esa profecía del 2012, a lo que ellos respondían: ¿Qué profecía? Después hablaban con un antropólogo mexicano que apuntaba el origen de este rumor (mas que profecía) en Europa, y en esa obsesión por magnificar todo.  Es más curioso aun que solo se tengan en cuenta ciertos aspectos mayas en vez de toda su cultura, protagonizada por sacrificios humanos, pero bueno, eso no vende tanto como lo otro.  En un capítulo de South Park utilizaban la expresión “es como hacerte tu propia tarda y comértela también“, o sea, crear un mercado y ser el único que puede explotarlo.  Es así como ahora podemos ver esa gran serie sobre familias que se preparan para el fin del mundo con bunkers, alimentos, armas, etc.

 

 

Todo este proceso de inducción al pánico colectivo parte de nuestra ignorancia acerca del tema, obviamente aumentada por estos pseudo-documentales apocalípticos con imágenes de destrucción total magnificados por películas como 2012, las cuales sólo intentan explotar este miedo natural a la muerte para vendernos material audiovisual, al igual que otros como Axe venden, por su parte, algo que nos va a ayudar a aparearnos.

 

 

Pero demos un voto de apoyo, ¿A caso hacemos algo igual de rápido si no tenemos fecha límite? ¿A caso necesitamos a alguien amenazándonos con represalias para levantarnos del sofá y empezar a hacer algo?  En el fútbol americano existe este gran discurso sobre la última jugada: Last Play.
Fue pronunciado por un coach americano de instituto antes de una semifinal estatal de su equipo, en él habla sobre la importancia de jugar cada jugada como si fuese la última, porque sino lo haces, puede serlo.  Lo grande de ese discurso es que quiere hacer el futuro presente, que uno piense en cómo quiere que sea el futuro, cómo quieren los jugadores ser recordados y luego hacerlo, no se puede dejar para mañana.  En una manera algo retorcida es parecido al fin del mundo, aunque sólo sea del mundo futbolístico de cada joven del equipo, ese miedo a dejar pasar oportunidades que nunca volverán motiva a cada uno para jugar mejor, más rápido, más fuerte y con menos miedo.  Sí, el miedo a que todo acabe pronto te quita el miedo a hacer cosas que de otra manera nunca harías.  ¿Necesitamos ser motivados por miedo o podemos buscar otros incentivos?

 

 

-Duérmete niño, duérmete ya, que sino viene el coco… y te comerá

 

 

Si es cierto que el mundo no se acabará, vuelvan el viernes, y sino, muchas gracias por vuestro tiempo.

@Vik_Vang 

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¿Cómo se puede traducir Die hard a Jungla de cristal?  ¿O es mejor Star Wars por La guerra de las galaxias? Puede que el título sea algo secundario, pero hay tramos de las películas que sinceramente no tienen sentido alguno.  Cuando el Inspector McClain sale de Central Park y necesita una ambulancia para que le abra paso por las concurridas calles de New York dice en la versión en español: esto es como el rugby, necesitas un bloqueador que te vaya abriendo paso y boom, ensayo.  Para empezar, en el rugby un jugador no puede bloquear a oponentes mientras uno de su equipo lleva el balón, y si no fuese suficiente, McClain, por muy escoces que suene, es americano ¿No tiene más sentido pensar que football en ese contexto es fútbol americano y no rugby?

 

 

Obviamente, esto no cambia el sentido de la película, pequeñas erratas se pueden encontrar en cualquier film, al igual que en cualquiera de nosotros.  Pero: ¿Qué pasa cuando son significativas u omiten información?

 

 

Al inicio de la semana leía el blog de mi amigo Carlos una pequeña reseña sobre inteligencia colectiva, y aunque lo aborda de una manera bastante práctica, tocando el tema de la lucha contra el desconocimiento, cierto es que razón no le falta aunque se puede ampliar.  Con Internet podemos comparar precios de infinidad de artículos, facilitando la selección más acorde a nuestras necesidades, dejándonos acceder a más información que si sólo vamos al Carrefour por nuestra cuenta pidiendo consejo al encargado.  Pero ahí no queda la cosa, podemos ir más allá y conseguir información específica (muchas veces gratis aunque ello significará más anuncios) (y mientras más gratis más posibilidad de que sean de páginas porno) acerca de temas científicos, pero ¿Hasta que punto son fiables?  ¿Cómo podemos contrastar la información?

 

 

Hace unos meses tuve la suerte de dar con una TED talk de Steven Johnson con título Where good ideas come from.  Hacia el final explica como surge el GPS gracias a la inteligencia colectiva.  El 4 de Octubre de 1957 los rusos lanzan al espacio el Sputnik, el primer satélite hecho por el hombre, mientras que al otro lado del globo, en Maryland (US) William Guier y George Weiffenbach comentan el hecho.  De repente, se les ocurre escuchar la señal del artefacto, para lo que contaban con las instalaciones del laboratorio de física aplicada de la Universidad Johns Hopkins’s (nada que ver con Stephen Hopkins).  Empiezan a grabar los pi-pi-pi del satélite y pronto se dan cuenta que podrían localizarlo midiendo el tiempo que tarda en llegar la señal a la antena y demás principios físicos que, como sociólogo, he de admitir que no tengo ni idea.  Después de cuatro semanas, consiguen trazar perfectamente la ruta que sigue el satélite, conociendo sólo la ubicación del laboratorio y escuchando la señal que emitía.  Un par de semanas después su jefe les llama para proponerles una nueva idea: conocer una ubicación desconocida en la tierra sabiendo donde se encuentra el satélite en el espacio.  Aceptan la propuesta y después de estudiarla se dan cuenta que sería incluso más fácil, lo cual le vino como anillo al dedo a la marina americana, ya que necesitaban un dispositivo para localizar los submarinos desde los cuales podían lanzar misiles nucleares en caso de ser necesario.

 

 

Cierto es que aunque el primer uso que se hizo del GPS no sería el más deseado de cualquier invento, muchos proyectos científicos que han cambiado nuestras vidas han venido motivados por causas parecidas, ejemplo: Internet.

 

 

¿Qué tiene que ver esto con estar Lost in Translation?  Después de escuchar este relato, acudí a la Wikipedia para ver si era verdad (o al menos si decían algo de su veracidad).  Por lo general suele confirmar este tipo de historias, pero al acudir al artículo me lleve una gran decepción, puesto que sólo mencionaba a la armada estadounidense como la responsable de dicho invento.  O sea, que o nuestro amigo Steven mentía o la Wikipedia, fuente de todo el conocimiento actual, resultaba ser una farsante.  Sin embargo, cometí el error de leerlo en el idioma menos indicado, ya que en la versión en inglés sí que confirma este relato tan inspirador, aportando aparte un artículo externo sobre ello.  Es curioso como depende de en que idioma leamos, podremos obtener cierta información o no, al igual que depende de en que idioma veamos una película McClain hablará de rugby o de fútbol americano.

 

 

Aunque al empezar a jugar fútbol americano si me sulfuraba al ser confundido con un jugador de rugby (y estoy seguro que a uno de rugby le pasará lo mismo al ser confundido con uno de fútbol americano), luego me di cuenta que no es posible que todos, por defecto, se confundan entre deportes, a menos que haya un problema subyacente.  Con el tiempo cayeron en mis manos todos los ejemplos de ello, desde disfraces de jugador de rugby (que en los detalles dice que es de fútbol americano) hasta libros científicos.  Durante la carrera hice varios trabajos sobre sociología del deporte y uno de mis libros de referencia fue Historia cultural del deporte, por Richard Mandel.  En una de sus ediciones en español trataba al deporte de Joe Namath como “rugby americano”, no siendo culpable el pobre escritor que seguro poca culpa tiene de que la editorial haga esto.   Para quien no sepa las diferencias entre uno y otro sería más o menos comparable con decir que el tenis, el bádminton y el ping-pong son lo mismo…

 

 

Por supuesto, existen esas adaptaciones de lo americano a España como la que quiso hacer la Plataforma de apoyo a Zapatero con aquel mítico vídeo ya olvidado de la ceja, el cual, coincidencialmente salió menos de una semana después de aquella maravillosa pieza audiovisual de varios artistas americanos para apoyar al entonces candidato Barack Obama.  Adaptación o inspiración no se sabe, pero copia seguro que no, quién vería a más de uno de los que participaron en aquella campaña al final del mandato del presidente socialista…  Lo cierto es que hay que quitarse el sombrero ante ellos, al final de cuenta consiguieron que en contexto de crisis (aunque no admitida) Zapatero fuese reelegido, todo gracias a una gran campaña de imagen, posiblemente inspirada en aquel famoso discurso: Yes, we can.  De nuevo, otro caso de inteligencia colectiva ampliada y adaptada (traducida) a otro ámbito completamente distinto.

 

 

-Papá, papá ¿Qué significa esto?

-Búscalo en el diccionario, sino nunca lo aprenderás.

 

 

 

Hasta el domingo, último post si es cierto que acaba el mundo en 21…

@Vik_Vang

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Es fácil suspender si el que te evalúa tampoco ha estudiado.

 

 

Hoy abría el diario La Razón con esta foto de portada y ese gran “suspensos” para llamar la atención.  Leyendo el artículo hay que aplaudir el “rigor científico” de utilizar una muestra de 140 estudiantes de entre 18 y 20 para hacer dicho “estudio”.  Cabe destacar que al menos lo comentan y no lo ocultan, punto positivo. Pero: ¿Es representativo tomar sólo 140 estudiantes para hacerles preguntas tan insípidas? Sin embargo, parece más curiosa la afirmación que se puede leer arriba a la derecha: “…urge un proyecto educativo común y de calidad para afrontar la crisis.”  En ese caso habría que preguntarles: ¿Saber que el pico más alto de la península es el Mulhacén nos hará salir de la crisis?  Posiblemente ni siquiera han tenido en cuenta que Geografía no es obligatoria en bachillerato.

 

 

Haciendo un trabajo sobre cualificación y empleo, tuve que repasar un par de cosas sobre el Ministerio de Educación, me sorprendió leer esto sobre la ESO:

Lograr que todos adquieran los elementos básicos de la cultura: humanísticos, artísticos, científicos y tecnológicos.

  • Desarrollar y consolidar hábitos de estudio y de trabajo.
  • Preparar para la incorporación a estudios posteriores y para su inserción laboral.
  • Formar a todos para el ejercicio de sus derechos y obligaciones en la vida como ciudadanos.

 

 

Con la entrada de Educación para la Ciudadanía creí que se solventaría uno de los mayores problemas del sistema educativo: desconocimiento de los derechos fundamentales.  Ojeando un libro de la materia existía un gran vacío sobre cosas tales como diferencias entre una falta y un delito,  a dónde acudir en caso de que una empresa te despida de manera improcedente, qué deberes y derechos tiene un trabajador, etc.  Sin embargo, supongo que queda bonito poner que uno está preparado para acceder a un mercado laboral sabiendo más de la Generación del 27 que cómo cotizar el 100% de la pensión.  Si esto no fuese poco, conocemos más de la Ley D’Hont por los medios que por el instituto, por lo que podemos votar sin saber a donde van nuestras papeletas, y qué decir de lo que es una circunscripción (que no circuncisión).  Es así como IU tiene que salir cada elección a hablarnos de ello mientras que los más favorecidos (los partidos nacionalistas, que sólo el PSOE y PP como dicen los de verde) se quedan callados impunes al ojo crítico del ciudadano que se indigna al saber la chapuza de sistema que nos dejaron en el baby shower de nuestra democracia.

 

 

¿Es tan difícil darnos pequeñas jornadas sobre esto antes de salir de la ESO? ¿No deberían implicarse otros agentes sociales como los sindicatos en la educación para impedir que el empresario (visto desde su manera como un Mounty Burns explotador) no se aproveche del desconocimiento de los derechos fundamentales de los trabajadores? ¿No debería el sistema educativo estar más en contacto con el mercado laboral y adoptar medidas inmediatas para solventar este problema que es de todos?

 

 

Volviendo a palabras del ministerio, concebir que te preparan para el trabajo cuando la mayor parte de la nota proviene de exámenes teóricos y escritos cuando el único lugar en donde se puede acceder de esa manera suele ser la administración pública, en otras palabras, nos educan para ser funcionarios.  Mientras que en la empresa privada prima el trabajo de investigación, construcción (sea física o de ideas), venta al público, etc.  La educación pública se ha quedado estancada en un mar turbulento de cambios constantes en donde se hunde el que no puede adaptarse.  Ejemplo de ello es la empresa Kodak, la que vivió durante décadas en la cima de las compañías teniendo una cota de mercado increíble a nivel mundial en productos de fotografía y que menospreció el nuevo universo digital.  Su empeño por no adaptarse al creciente mercado de la fotografía digital estuvo a punto de significar la bancarrota hace un par de años, y de hecho aun sigue de capa caída por no decir con un pie en la tumba.  ¿Podría esto pasarle al sistema público de educación?

 

 

Karl Marx no se hizo famoso por ser un gran pensador, al igual que Martín Lutero no consiguió prácticamente destronar a la Iglesia Católica del norte de Europa simplemente por sentarse y escribir,  ambos consiguieron llegar al pueblo simplificando sus ideas y haciéndolas prácticas para el hombre de a pie.  El Manifiesto Comunista no es tanto un libro como un panfleto destinado a ser leído por el máximo número de personas posible.  Esta vocación activa de sus ideas políticas y religiosas cambiaron sus respectivas sociedades hasta un punto de no retorno, con sus respectivos pros y contras.  ¿Por qué la educación no toma esta vocación activa de los conocimientos y nos enseña a hacer en vez de a responder?  Cierto es que si todos fuésemos mentes muy activas reinaría la anarquía, al defender todos nuestras ideas sin buscar la asociación y tender a solapar los pensamientos, por ello se debe estudiar filosofía y entender esa visión aristotélica sobre las virtudes, en donde encontrar ese término medio entre miedo y osadía nos situaría en la valentía, esa tonalidad gris entre lo muy oscuro y lo demasiado blanco que nos dirige, al menos según Aristóteles, a ser virtuosos.

 

 

Puede que no se tenga que buscar una actividad política como solución a la crisis, pero sí una utilización de conocimientos para no dejarlos olvidados en las repisas entre polvos y figuritas decorativas.   ¿Cómo es posible que nos sigan enseñando inglés como una materia aparte sin hacer hincapié en para qué realmente sirve?  Hemos de aplaudir a aquellos docentes que en vez de ponernos la típica cinta sobre Paul and Taylor go to the Doctor nos dejan practicar escuchando a Martin Luther King Jr hablando sobre el sueño que tuvo…  Siempre que el conocimiento no sea práctico, no será practicado, y si no es practicado será olvidado.  Si no se puede hacer de la teoría práctica es que o no se tienen los medios o, sinceramente, no se tiene verdadero conocimiento.

 

 

-Papá, papá: ¿Para que sirve leer libros?
-Para adquirir conocimientos.

-¿Para que sirven esos conocimientos?

-Pues para escribir libros.

 

 

Esperemos que el viernes haya más y mejor. Muchas gracias a todos/as

@Vik_Vang

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¿Cambiar mis hábitos alimenticios u operarme? ¿Cuál me recomienda usted doctor?

 

A inicios de semana salía la noticia del borrador de la reforma de la educación (sí, otra más) y aunque su tiempo en los noticieros se ha diluido su importancia no debería.  Si se desea salir a largo plazo de una crisis como esta, el pilar estructural es, sin duda, una reforma íntegra del sistema educativo.

 

 

Ya han pasado 10 años desde que dejé el caribe venezolano para asentarme en A Coruña, en todo este tiempo nunca he tenido ningún problema con personas que me hablasen gallego ni ellas conmigo (que me hayan dicho).  Cierto es que toda discusión acerca del tema vino dada no por divergencia de ideología política, sino por defender (ciegamente) lo que ciertos políticos habían decidido hacer por su cuenta.  Es vergonzoso que en tiempos de crisis y cuando 26.5% de jóvenes de entre 18 y 24 han dejado sin finalizar sus estudios secundarios, se siga utilizando el gallego, catalán y vasco como armas arrojadizas para criticar reforma en vez de manifestarse al ver que simplemente es un tranquilizante que pretende aliviar a un enfermo en vez de curarlo.  Si hasta el Barça se ha pronunciado sólo para hablar de este aspecto…

 

 

Lo cierto es que el mundo actual va al menos una década o dos por delante del sistema educativo (o incluso más).  Habiéndome graduado en el 2006, sólo utilicé en el instituto los ordenadores en tres clases, dos de ellas optativas no ligadas con la informática.  Fue curioso tener una asignatura como Tecnología, en la que vimos un ordenador dos veces, y de hecho sólo lo utilizamos en una ocasión.  Lo que resulta más curioso es que en la totalidad de los empleos cualificados te exijan cierto nivel de paquetes informáticos y puedas salir del bachilleratos sin haber hecho un Power Point.  Hay que tenerlos bien puestos para afirmar que una de sus finalidades es:

“Proporcionar a los estudiantes formación, madurez intelectual y humana, conocimientos y habilidades que les permitan desarrollar las funciones sociales e incorporarse a la vida activa con responsabilidad y competencia.”  Ministerio de Educación

 

 

El mundo real se rige por reglas totalmente distintas al educativo, en el que hacen buscar respuestas a preguntas preconcebidas en vez de enseñarte los métodos para plantearte tus propias preguntas y resolverlas .  Ejemplo de ello serían las clases de lengua, en donde pasamos interminables años analizando frases en comparación a los ínfimos momentos en los que podemos tomar la batuta y traducir a palabras nuestras ideas poniendo en práctica todo lo aprendido acerca de la yuxtaposición y sus amigos (y si alguien pudiese… ¡Vaya afortunado/a!).  El sistema americano lo sabe y por ello te pide casi tanta redacción como análisis de ideas, frases, etc. Aunque para llegar ahí primero hay que leer, y mucho.  Volviendo al mundo real: te pagan más por crear que por hacer un análisis esquemático.

 

 

En la misma línea se encuentra la geografía, en donde aprendemos los ríos de España y demás y nos cuesta tanto responder a una pregunta como: ¿Cuántas provincias tiene España? En 6 años sólo he encontrado una persona que lo haya sabido responder.  Una pista, no son 17 como puedes haber pensado.  Es curioso que un americano sí sepa cuantos estados tiene su país y nosotros salgamos del bachillerato sin saber que la respuesta a esa pregunta es la misma que a la de nuestras provincias.  Pero de nuevo, sabemos responder sólo a lo que nos han enseñado, por eso genios como Jobs o Gates no se quedaron en la universidad para esperar las respuestas a preguntas que querían responder a su manera.

 

 

Volviendo a la metáfora de los calmantes, ¿Podría concebirse un cambio en el sistema comunicativo de las clases? En otras palabras: es necesario mantener una (enfermiza) clase en donde la comunicación es en su mayoría unidireccional (profesor=emisor/estudiante=receptor) o se podrían convertir ambos actores en receptores y emisores (como remedio).  Es cierto que en clases grandes es muy complicado, pero en aulas de 20-30 estudiantes se podría fomentar la participación de los alumnos haciendo este aspecto computable (incluso más que un examen) para la nota final, así de paso se podría eliminar ese miedo escénico estructural.  Se podría empezar por una reordenación de las aulas, eliminando ese espacio de profesor enfrentado al alumno e introducir una alineación semicircular de pupitres/mesas.

 

 

-Papá, papá, hoy no quiero ir a clase.

-Pero hijo, si no vas como aprenderás geografía, matemáticas, etc.

-Con los libros, total son ellos los que le enseñan al profe.

 

El domingo un poco más y mejor.  Muchas gracias por leer

@Vik_Vang

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